Por supuesto que no.Ya en la lectura se nos indica que el ser humano es un ser complejo, que aun siendo un ser sociable, crea sus propios esquemas del conocimiento y así mismo sus propios canales de asimilación y acomodación de la realidad y su propio modo de estar en el mundo. Sin embargo, dentro de esta diversidad, existe un punto de convergencia, es en la acción donde las personas, ya sea estudiantes o los mismos profesores, ponen en juego los conocimientos, habilidades, valores, actitudes, o sea, un conjunto de esquemas que le ayudarán a resolver una situación problema. Claro está, tal situación deberá estar situada dentro del interés de la persona y de su estructura previa de conocimientos, solamente así es posible que se promueva la capacidad de análisis y reflexión que elevan su conocimiento hasta niveles teórico críticos que le permiten, no solamente emanciparse, reconstruirse, sino trascender, desde el yo, hasta el nosotros y desde este último hasta si mismo, hasta establecer una dialéctica en la que la persona comprende que el crecimiento y superación de sí mismo y del entorno se dan a la par.
Dentro de esta complejidad y particularmente en el caso de los estudiantes, el profesor deberá comprometerse a promover situaciones de aprendizaje que les representen un verdadero reto, donde todos los recursos se pongan en acción, en espacios de libertad y confianza, tomando en cuenta sus intereses y conocimientos previos, promoviendo la interacción y colaboración con sus pares, donde se presente la posibilidad posibilitante, o sea, la transformación y la emancipación y aun más allá la trascendencia.
Es claro que la trivialidad no es una palabra que tenga cabida en el mundo de competencia y que la ardua tarea del profesor resulta casi titánica, pero como se mencionaba en la lectura de “La aventura de ser maestro”, pensar y sentir y hacer pensar y sentir, nunca se dijo que fuera una tarea fácil. En otras palabras “Dar raíces y alas”, es todo un reto en una estructura educativa que pretende la competente humanización de los estudiantes.
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Hola, Rosalinda:
ResponderEliminarCreo que, para quienes estamos inmersos en el área de la educación, el aprendizaje no es una actividad que pueda resultar trivial o el atiborramiento de contenidos que se saquen a relucir mediante la contestación de preguntas cuando sea necesario. Sabemos que va más allá de ello y, como lo mencionas, se constituye en una ardua tarea para el docente lograr aprendizajes significativos en los estudiantes, pero también una gran satisfacción.
Hola Rosalinda
ResponderEliminarLa trivialidad no cabe en la educación porque equivale a superficialidad y mala educación.En el enfoque por competencias el aprendizaje del alumno es el eje central de la actividad del profesor que va encaminada a el aprendizaje significativo y no trivial por parte del alumno para que pueda construir una realidad apropiada de su entorno. Ese aprendizaje no se puede medir con un simple examen, de manera total, ayuda pero no lo es todo.
Saludos
Sergio Hernández Márquez