viernes, 9 de octubre de 2009

Mi confrontación con la docencia

Por principio de cuentas, estudié la carrera de Ingeniero Agrónomo en Producción, pues especialmente me gustaban todas las ciencias naturales, principalmente la biología en todas sus ramas. Así mismo, creo que la elección de esta profesión se vio reforzada, pues mi padre tiene la misma carrera y desde siempre hizo partícipe a toda la familia tanto de su vida laboral como profesional.
Al egresar del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Unidad Noroeste en Cd. Obregón Son, se me presentó la oportunidad de salir de la ciudad y trabajar en la costa de Hermosillo en el cultivo de uva. Sin embargo, estaba yo muy joven y no resistí estar lejos de mi familia, la aventura fuera solo duró unos largos meses, después de lo cual volví a Cd. Obregón.
A poco de regresar, supe de la convocatoria que el Colegio de Bachilleres del Estado de Sonora (COBACH), presenta cada semestre para seleccionar a los profesores y decidí presentarme al examen de Matemáticas; afortunadamente siempre me habían parecido que estas ciencias eran las “llaves del universo” y realmente así fue, pues me quedé con las horas convocadas. Los exámenes de oposición semestre tras semestre en aquellos primeros años, reforzaron en mí el deseo de hacerlo cada vez mejor, pues la competencia era bastante. Es importante subrayar que en estas primeras experiencias como profesora, nunca me sentí desprotegida, pues afortunadamente, el COBACH, siempre se preocupó por proporcionarnos cursos, talleres o diplomados en micro enseñanza, evaluación, superación docente, hasta facilitarnos cursar una especialidad en Docencia en colaboración con la Universidad Kino. No pretendo decir que con ello haya igualado la trayectoria de un profesor de carrera, pero si agradezco todo el apoyo que se me ha brindado para crecer en esta profesión.
Después de 4 años, se me presentó la oportunidad de colaborar en el CBTa 197 de Providencia, Cajeme, donde también comencé a impartir la asignatura de Matemáticas y luego de Física. Debo puntualizar, que también en esta institución siempre he recibido un apoyo incondicional para mi superación continua, pues desde mi llegada, recibí invitaciones a cursos, talleres, diplomados y maestrías por parte de las autoridades locales y estatales, con tanta fortuna que muchos de estos cursos los recibimos de excelentes profesores de la Universidad de Sonora, quienes lograron como nunca antes abrir en mí el gran panorama de la docencia, ojalá hubiera podido yo aprender todo lo que ellos pretendieron enseñarme.
Para una servidora, ser profesora de educación media superior, ha consistido en un crecimiento personal y profesional, pues gracias a mi labor docente se me ha privilegiado hasta proporcionarme la satisfacción de haber concluido mis estudios de maestría. Por otro lado, además de facilitar el aprendizaje de los estudiantes de una determinada asignatura, la docencia me ha permitido reforzar los valores que el joven posee por su educación básica y al mismo tiempo vaya auto determinándose como el adulto que es en potencia, es decir, que se reconozca y determine cuál es su rol como individuo dentro de la sociedad.
Las satisfacciones han sido muchas desde la exclamación cotidiana de un estudiante al decir “ya le entendí”, hasta aquel o aquella que justo el día de la graduación le dice a uno: maestra nunca voy a olvidarla; aun más aquellos que al paso de los años han vuelto para hacerme participe de un acontecimiento profesional, familiar o social en sus vidas.
Insatisfacciones, creo son conmigo misma, con aquello que no pude o no he podido lograr, con los estudiantes que por diferentes razones se han quedado en el camino, sin que para nada hayan servido ni los rebuscados nombres de los talleres, diplomados o maestrías que haya podido yo cursar. Siempre queda en mí la pregunta ¿Qué sucedió? ¿Por qué no logré estimularlos lo suficiente para que se motivaran a estudiar? ¿Cómo no me di o no quise darme cuenta a tiempo del problema? Justo entonces me siento tan o más reprobada que ellas y ellos, pues indiscutiblemente en ese instante me doy cuenta que no cumplí el compromiso.

3 comentarios:

  1. Hola Rosalinda:

    Muy interesante tu entrada, al leerla, rápidamente se da uno cuenta de los logros y retos que has superado al enfrentarse a la docencia. Me gustó mucho el comentario que haces respecto a que no pretendes decir que estás al nivel de un profesor de carrera. Es verdad que los que somos profesionistas nos capacitamos constantemente en el quehacer docente, pero pienso que nunca es suficiente, es necesario sobre todo amar la educación para poder lograr que nuestros estudiantes amen aprender.

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  2. Rosalida:
    Estimulante leer tus comentarios y poder percibir toda la responsabilidad y entrega a tu formación para lograr un buen desempeño en la docencia. Esa insatifacción de la que hablas, sólo el gran compromiso con nuestra labor, la puede originar.Qué bueno que tú seas de los docentes que lo contraen.

    Un afectuoso saludo

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  3. Hola Rosalinda:
    En verdad que es satisfactrio leer tus comentarios ya que demuestra que hay compromiso con la educaciòn y sobre todo sentirse satisfecho del logro de los alumnos cuando demuestran de lo que son capaces .
    Saludos.
    Francisco Elfego Hdez.

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